Estrategias antirracistas para prevenir suspensiones y expulsiones en educación temprana

Estrategias antirracistas para prevenir suspensiones y expulsiones en educación temprana

¿Qué contiene este artículo?

Datos y tendencias
Cambios de mentalidad para una disciplina antirracista
Cambios disciplinarios antirracistas (políticas del programa y gestión del aula)
Referencias

¿Sabía que en el año escolar 2013-2014, los/as estudiantes afroamericanos representaron el 19,5 % de la inscripción en preescolar en todo el país, pero conformaron el 48,6 % de los/as niños/as en edad preescolar suspendidos una o más veces? (CRDC, 2016)

A medida que profundizamos en los enfoques antirracistas que podemos incorporar en nuestros ambientes de aprendizaje temprana y nuestras relaciones con los pequeños aprendices, ahora llegamos a cómo vemos el comportamiento de los/as pequeños/as negros, latinxs, indígenas y otros/as niños/as de color. Como resaltarán los datos compartidos en este artículo, nuestros prejuicios nos dejan predispuestos a malinterpretar el comportamiento de los/as niños/as pequeños/as de color como mal intencionado, dañino y/o problemático. Gran parte de esto tiene sus raíces en el racismo y el colorismo que hemos aprendido como adultos y que proyectamos en nuestros espacios de aprendizaje temprana. 

Nos enfocamos en explorar los datos que conducen a las disparidades en las prácticas de exclusión de los/as niños/as de color, los factores que causan este patrón dañino en el manejo del comportamiento y los cambios de disciplina antirracistas que podemos incorporar en nuestros programas de aprendizaje temprana.

Datos y tendencias

Antes de profundizar en lo que muestra la investigación sobre suspensiones y expulsiones, el gráfico siguiente comparte el contexto al que nos referimos cuando hablamos de expulsiones y tipos de suspensiones, como comparte NCPMI.

¿Qué muestran los datos sobre suspensiones y expulsiones en la enseñanza preescolar?

Exploremos varias estadísticas basadas en un nivel nacional, como se comparte en la disertación de Michelle DeJohnette de 2022:

Como podemos ver, existen marcadas disparidades en las tasas de expulsión entre diferentes razas y etnias en los programas preescolares, siendo los niños preescolares negros los más afectados de manera desproporcionada. 

Según estos datos y el conocimiento del desarrollo infantil, ¿cómo se ven afectados los/as niños/as de color?

Como ya mencionamos en artículos anteriores de esta serie, los prejuicios y el racismo implícito de los/as adultos/as y otros/as niños/as pueden hacer que los/as niños/as pequeños/as desarrollen una baja autoestima, dificultad para defenderse a sí mismos y problemas de salud crónicas en la edad adulta. En estos casos más específicos de racismo que afectan la forma en que vemos el comportamiento de los/as niños/as de color, los castigos distintivos (incluyendo las suspensiones y expulsiones) pueden hacer que los/as niños/as de color se vean a sí mismos como más "malos" que sus compañeros/as blancos. Esto puede fomentar aún más la baja autoestima y también convertirse en una profecía autocumplida, ya que los/as niños/as actúan en función de cómo los ven los demás. Estos puntos de vista implícitos de "criminalidad" son uno de los factores claves con los que podemos contribuir sin darnos cuenta en el camino de la escuela a la prisión, lo que lleva a los/as niños/as a caminos y decisiones perjudiciales en el futuro.op.

¿Qué efecto tienen las suspensiones y expulsiones en las familias de color?

Las suspensiones y expulsiones pueden crear una brecha dañina entre las familias y los programas de aprendizaje temprana. Cuando las familias reciben repetidamente mensajes negativos y notan que su hijo o hija recibe más castigos que apoyo, empeora su sentido de pertenencia y cooperación. Esta desconexión daña la asociación esencial entre las familias y los programas de aprendizaje temprana y, finalmente, perjudica al niño o la niña.

Además, algunos programas utilizan "prácticas de exclusión "blandasEstas prácticas impiden que los/as niños/as participen en el aprendizaje y/o actividades en las que deberían participar durante el día escolar. Por ejemplo, pueden:

  • Enviar a un/a niño/a a la oficina del director o a otro salón de clases 
  • Aislar a un/a niño/a de sus grupo 
  • Negarles la participación en actividades como juegos al aire libre, una excursión o una fiesta.

Estas prácticas apuntan a evitar suspensiones y expulsiones, pero alejan gradualmente a las familias del programa de aprendizaje temprana. En consecuencia, los/as niños/as y sus familias se sienten excluidos y no bienvenidos, lo que lleva a una sensación de no encajar en la escuela y a dudar de sus habilidades académicas incluso antes de ingresar al sistema K-12, lo que a su vez empuja al niño o la niña al camino de la escuela a la prisión.

¿Qué papel desempeñamos nosotros, como educadores/as de la primera infancia, al cometer este daño? ¿Cómo está pasando esto?

Como educadores/as, nuestro principal objetivo es garantizar la seguridad y el bienestar de los/as niños/as bajo nuestro cuidado. Sin embargo, es importante reconocer que todos tenemos prejuicios que, sin saberlo, pueden influir en nuestras acciones y en cómo tratamos a los/as niños/as en nuestros ambientes de aprendizaje.

Las investigaciones indican que las aulas de preescolar a menudo reflejan perspectivas basadas en el déficit de los/as niños/as de color, en particular la delincuencia de los hombres negros.

Essien (2012) compartió historias de padres de niños/as negros que describieron sus experiencias de la primera infancia en términos de disciplina. Estos padres explicaron cómo con frecuencia se suponía que sus hijos/as tenían la culpa, incluso cuando no habían hecho nada malo, o cómo se les señalaba para castigarlos cuando otros/as niños/as se comportaban de manera similar.

El salón de clases juega un papel crucial en la preparación de los/as niños/as para la sociedad, pero desafortunadamente, todavía se adhiere predominantemente a las normas y valores de personas blancas (Brown et al., 2010; Simson, 2013), que tienen sus raíces en las percepciones negativas de los/as niños/as negros y los/as niños/as de otras razas (como latinx, asiática, etc.).

El racismo conduce a creencias negativas internalizadas sobre los/as niños/as negros/as [y latinxs], lo que genera prejuicios subconscientes que pueden afectar nuestras prácticas disciplinarias como educadores/as (Gregory & Roberts, 2017).

¿Tienes curiosidad por ver cómo se manifiestan estos prejuicios en el aula? Tómate 2 minutos para ver este vídeo de NPR, "Los prejuicios no son sólo un problema policial, sino también preescolar".

Esta brecha disciplinaria comienza ya en preescolar, donde los niños negros tienen tres veces más probabilidades de ser expulsados que los niños blancos. Datos como estos nos dan una perspectiva valiosa, que nos impulsa a reflexionar sobre nuestras prácticas, aumentar la conciencia, buscar ayuda y recursos, y ajustar las estrategias de gestión del comportamiento en consecuencia. Para obtener más información, estrategias y recursos sobre cómo mitigar nuestros prejuicios, visite los artículos anteriores en esta serie contra los prejuicios y el racismo.

Cambios de mentalidad para crear cambios disciplinarios antirracistas

Como muestran los datos anteriores, tenemos un problema cuando nuestros niños/as de color más pequeños constituyen la mayor cantidad de estudiantes que son suspendidos o expulsados de los ambientes educativos de la primera infancia. En muchos sentidos, este problema refleja cómo nuestro sistema educativo imita nuestro sistema de justicia penal. Como educadores/as y guardianes involuntarios debido a nuestras posiciones de poder, debemos hacernos preguntas impactantes, ser reflexivos y adueñarnos de nuestra verdad. Aquí hay tres preguntas para guiar nuestra práctica y acciones reflexivas, como educadores/as sin prejuicios.

  • Cuando se toman decisiones disciplinarias, ¿quién tiene voz y quién queda fuera?
  • ¿Participan las familias en el diseño de las prácticas disciplinarias? 
  • ¿Quién determina qué prácticas disciplinarias son justas e injustas?

Debemos examinar nuestras acciones y prácticas al servir a los/as aprendices, esforzándonos por establecer una base para una educación socialmente justa en todos los ambientes de aprendizaje temprana. Simplemente enseñar a los/as niños/as a seguir reglas y recibir órdenes no alcanza a cultivar las habilidades necesarias para convertirse en pensadores innovadores que puedan dar forma y reimaginar nuestro mundo. Una educación socialmente justa no se trata solo de intenciones, sino de implementar activamente creencias y prácticas que apoyen a todos/as los/as niños/as de manera equitativa.

¿Qué factores conducen a las desigualdades en la forma en que aplicamos las prácticas disciplinarias en los/as aprendices de color?

Ahora profundicemos en qué factores crean las condiciones para las prácticas disciplinarias no equitativas en los/as niños/as pequeños/as de color. Aquí nos enfocamos en 5 factores claves y los cambios de mentalidad necesarios para que podamos aplicar un enfoque antirracista hacia la disciplina y nuestro trabajo con niños/as y familias:

Prejuicios inconscientes en nosotros mismos como educadores/as

Como educadores/as antirracistas conscientes, tenemos la responsabilidad de revisar nuestra forma de pensar y analizar los prejuicios que han plagado nuestras prácticas educativas. “El prejuicio implícito se refiere a actitudes, reacciones, estereotipos y categorías inconscientes que afectan el comportamiento y la comprensión” (Boysen, et. al 2009). Nuestros puntos de vista raciales inconscientes pueden producir un trato prejuicioso con implicaciones reales para el progreso educativo y el desarrollo personal de un niño o niña. Considere este punto de datos y su impacto:

Para obtener más información sobre los prejuicios y ejemplos sobre cómo afecta nuestras relaciones con los/as niños/as y las familias, consulte nuestro artículo, Cómo influyen los prejuicios en nuestra relaciones con los niños y las familias."

Tomar conciencia y transformar nuestros prejuicios inconscientes es particularmente importante también para deconstruir el racismo estructural. El racismo estructural es la interacción de políticas, prácticas y programas entre instituciones que conduce a resultados y condiciones perjudiciales para las comunidades de color en comparación con las comunidades blancas, que ocurren dentro del contexto de condiciones históricas y culturales racializadas.

Para obtener más información sobre los diferentes tipos de racismo y cómo aparecen en los programas de aprendizaje temprana, consulte nuestro artículo, "Aplicando estrategias antirracistas en entornos de aprendizaje temprana y compromiso familiar.”..

En otras palabras, desafiar nuestros prejuicios inconscientes no se trata solo de ser un/a maestro/a bueno y solidario, sino también de desmantelar los sistemas de daño existentes que lastiman y obstaculizan a nuestros pequeños/as estudiantes, sus familias, nuestro personal y a nosotros mismos. Si no tomamos conciencia y desafiamos nuestros prejuicios inconscientes, corremos el riesgo de perpetuar muchas formas de racismo, incluido el racismo estructural en nuestros programas de aprendizaje temprana. Por eso, para crear espacios antirracistas en la primera infancia, nosotros, como educadores/as de la primera infancia, debemos adoptar los conceptos y prácticas del antirracismo.

Cambio de mentalidad: Debemos tomar medidas directas e intencionadas contra los comportamientos, prácticas, políticas y creencias racistas para desmantelar e interrumpir el racismo y los prejuicios..

Relaciones de educador/a-familia

Como se mencionó anteriormente, las suspensiones, expulsiones y otras formas de disciplina excluyente pueden dañar la dinámica de la relación entre el/la educador/a y la familia, especialmente considerando los prejuicios que traemos a la mesa. De hecho, el uso de la disciplina excluyente es más probable en programas donde los/as maestros/as tienen 1) percepciones negativas de las familias, 2) mala comunicación con las familias y 3) perciben el programa como menos solidario/respetuoso con las familias (Martin et al, 2018; Zulauf & Zinsser, 2019).  

Tenga en cuenta las siguientes perspectivas valiosas cuando se trate de su relación con las familias:

  1. Las familias de color y sus hijos/as, como todas las familias, no son un grupo homogéneo, y las experiencias de vida varían significativamente entre las familias que comparten la misma raza y etnia. Dentro de las conversaciones sobre equidad educativa, el término “diferencias dentro del grupo” se usa para explicar que no todos los/as miembros de un grupo actúan de la misma manera, creen las mismas cosas o son iguales. Asumir lo contrario puede limitar nuestra comprensión y conexión con las familias.
  2. Cada familia tiene sus propios puntos fuertes, conocimientos, experiencias y formas de capital cultural.. Escuchar y aprender sobre los valores y experiencias de cada familia es clave para tener programas para la primera infancia que respondan a sus necesidades. (CDE, 2022 p. 89). Recuerde aplicar esta perspectiva basada en los puntos fuertes a sus interacciones con las familias. ¿Qué aportan las familias?
  3. Reconocer y desafiar las dinámicas de poder inherentes que existen en las relaciones entre maestros/as y familias. Los/as maestros/as tienen credenciales, educación formal y un estatus de "guardián del conocimiento" en nuestras sociedades, lo que lleva a perspectivas positivas y negativas de las familias. ¿Cómo podemos nivelar el campo de juego de una manera que destaque la capacidad de las familias y eleve su papel fundamental como el primer maestro/a de sus hijos/as?

Cambio de mentalidad: Todas las familias son únicas, aportan fortalezas a la mesa y forman una parte valiosa del equipo educativo de cada niño/a.

Estrés y bienestar de los/as educadores/as

Cuando estamos estresados, tendemos a reaccionar más y confiar en nuestros prejuicios y estereotipos. De hecho, la investigación muestra que los niveles más altos de estrés están relacionados con el uso de prácticas disciplinarias excluyentes con mayor frecuencia (Gilliam 2008, citado en CDE, 2022). Los/as educadores/as que informan sentirse deprimidos, estresados y sin apoyo en sus programas, y que dudan de su capacidad para abordar el comportamiento desafiante de los/as niños/as, se inclinan más a recurrir a la disciplina excluyente (Gilliam & Reyes, 2018; Gilliam & Shahar, 2006; Silver & Zinsser, 2020).

Con la forma en que nuestros sistemas educativos asignan muchas funciones y responsabilidades a los/as educadores/as sin brindarles el apoyo, el tiempo y los salarios necesarios para que tengan éxito, no es de extrañarse que muchos/as maestros/as luchen con sus niveles de estrés y bienestar. 

Cambio de mentalidad: Nuestro bienestar y nuestros niveles de estrés son importantes y necesitan un apoyo tangible y continuo, tanto por nuestra parte como por parte de nuestros programas de aprendizaje temprano.

Falta de apoyo conductual, recursos y experiencia

Muchos factores estructurales y sistémicos son obstáculos para nuestros esfuerzos en educación, incluyendo la financiación insuficiente para nuestros programas de aprendizaje temprana, lo que dificulta que nuestros educadores/as y personal construyan relaciones positivas con los/as niños/as y manejen su comportamiento de manera efectiva. Esta falta de apoyo también dificulta nuestra habilidad de incorporar un lente antirracista y contra prejuicio intencional. Tener fondos adecuados puede desempeñar un papel crucial para abordar estos problemas.

Las investigaciones revelan que los programas sin los recursos necesarios para las intervenciones y el apoyo a los/as niños/as con comportamiento desafiante son más propensos a recurrir a la disciplina excluyente (Gilliam & Shahar, 2006; Giordano et al., 2021, 2022; Zinsser et al., 2019). Además, como educadores/as, a menudo carecemos del apoyo, el entrenamiento y el tiempo necesarios para reflexionar sobre cómo nuestras acciones pueden dañar a los varones de color (CDE, 2022) y a todos/as los/as niños/as de color en general.

Para fomentar un comportamiento positivo y alejarnos de la disciplina excluyente, necesitamos:

  1. Educación y capacitación continua sobre el desarrollo socioemocional y las habilidades de autorregulación adecuadas según la edad de nuestros aprendices.Comprender el desarrollo socioemocional de los/as niños/as en diferentes etapas ayuda a ajustar nuestras expectativas de comportamiento y crear ambientes que promuevan su aprendizaje socioemocional positivo y su bienestar general.
  2. 2. Personal adicional, intervenciones como asistencia en el aula, especialistas en comportamiento y consultores de salud mental de la primera infancia para ayudarnos a establecer las conexiones personales y esenciales que necesitan nuestros niños/as pequeños/as.
  3. El tiempo intencional y el apoyo de compañeras/os para reflexionar sobre nuestra capacitación/aprendizaje y participar en conversaciones, particularmente sobre la educación antirracista y los cambios necesarios en nuestras prácticas, es otro componente fundamental para alejarnos de la disciplina excluyente en nuestro viaje antirracista como educadores/as. La capacitación y el aprendizaje continuos son valiosos, pero sin tiempo suficiente para digerir y reflexionar sobre nuestros nuevos conocimientos, no los podemos traducir de manera efectiva en acción, particularmente con esfuerzos más controvertidos como la educación contra el racismo.

Los datos de los últimos años han demostrado que las suspensiones y expulsiones limitan las oportunidades de aprendizaje, contribuyen a la brecha de rendimiento y colocan a las/os estudiantes en un camino educativo perjudicial. 

Cambio de mentalidad: Presionando para que nuestros programas reciban la financiación adecuada para estos aprendizajes y apoyos esenciales, podemos desarrollar nuestra capacidad para crear un sistema educativo más equitativo.

Pasando del castigo a la justicia restaurativa

Por último, un cambio necesario de un sistema tradicional basado en el castigo a un sistema de justicia restaurativa crearía un cambio increíble en nuestras relaciones con los/as niños/as pequeños/as y en sus perspectivas del mundo. Según el Instituto Internacional de Prácticas Restaurativas (IIRP),, las prácticas restaurativas tratan de “fortalecer las relaciones individuales y comunitarias para crear un sentido de pertenencia y proporcionar un sistema de responsabilidad comunitaria”. Esto prepara el escenario para reparar el daño que pueda surgir del comportamiento de un/a niño/a o un/a adulto/a. Si bien un sistema de justicia tradicional tiene su lugar e importancia, la incorporación de elementos de un sistema de justicia restaurativa puede tener efectos profundos en un ambiente de aprendizaje compartido.Inspirado por Recursos Restaurativos, , ¿cómo podría ser este cambio?

Cambio de mentalidad: con la justicia restaurativa, los/as niños/as y los/as adultos/as trabajan juntos para crear relaciones seguras y respetuosas y mantener a las/os niñas/os en el aula donde pueden aprender.

Explorar las raíces que conducen a prácticas disciplinarias injustas en pequeños/as aprendices de color nos ayuda a comprender mejor la necesidad de estos cambios de mentalidad compartidos anteriormente. Nuestro “por qué” se vuelve mucho más claro a medida que avanzamos hacia los cambios disciplinarios antirracistas necesarios en nuestros ambientes de aprendizaje temprana, muchos de los cuales se comparten en la siguiente sección. 

Cambios en la disciplina antirracista (políticas del programa y manejo del aula):

Echando un vistazo más profundo a estos factores, ¿qué podemos hacer para abordarlos y contrarrestarlos? Explore cada categoría a continuación: 

Abordar nuestros prejuicios inconscientes y la falta de apoyo, recursos y experiencia en materia de conducta

Es fundamental que tengamos el apoyo y los recursos necesarios para participar en el desarrollo profesional continúo relacionado con apoyos conductuales positivos, así como antirracismo, equidad, inclusión y diversidad para mitigar nuestros prejuicios y racismo. Este es un paso importante hacia disminuir las prácticas excluyentes y disciplinarias. Como educadores/as de la primera infancia, podemos:

Fortalecimiento de las Relaciones Educador-Familia

Creando relaciones culturalmente receptivas y basadas en la fortaleza entre los/as educadores/as y las familias de color también puede reducir la probabilidad de suspensión y exclusión. Como educadores/as de la primera infancia, podemos:

  • Encontrar oportunidades para conectarnos con las familias de manera formal e informal. Por ejemplo: 
    • Conectarnos y conocer a las familias, incluyendo aprender de los nombres, la dinámica de la relación y las fortalezas únicas. 
    • Entrevistas, incluida la pregunta a los padres/las madres/cuidadores sobre las metas que tienen para sus hijas/os.
    • Conversaciones casuales como preguntar sobre su fin de semana.
    • Dar cumplidos a las familias y sus hijas/os.
  • Conectar el compromiso familiar con el aprendizaje de los/as aprendices a través de eventos, conferencias entre el/la educador/a y la familia y verificaciones casuales ocasionales. 
  • Crear ambientes acogedores donde estén representadas todas las familias y culturas. 
  • Alentar y apoyar la participación de los/as miembros de la familia, especialmente los padres, padrastros, abuelos, padres adoptivos y otras personas que comparten roles de padres/cuidadores no tradicionales. 
  • Reconocer que todas las familias quieren lo mejor para sus hijas/os y contribuyen al aprendizaje de sus hijas/os (Henderson et al. 2007, 115).
  • Obtener más información sobre el compromiso familiar leyendo la publicación del Departamento de Educación de California, Las colaboraciones con las familias y la cultura..

Abordando el estrés de educadores/as y apoyando su bienestar 

Reflexionar sobre nuestros factores estresantes y prejuicios es un paso importante para mejorar la equidad en la forma en que respondemos a los/as niños/as en nuestras aulas. Otras estrategias que podemos usar para disminuir nuestro estrés y aumentar nuestro bienestar incluyen:

    • Integre la actividad física en las rutinas diarias del aula, como dar paseos por la naturaleza, practicar yoga o jugar. Estas son formas sencillas en las que podemos reducir la tensión y el estrés que podemos experimentar durante el día.
    • Incorpore estrategias creativas como el arte (p. ej., pintar con los dedos de forma libre), la música (p. ej., tocar los tambores) o la danza (p. ej., danza libre) pueden reducir el estrés y la tensión en maestros/as y niños/as.
    • Mostre la cartulina de Aydanos a mantener la calma: Estrategias que te ayudan a ti y a tu hijo durante comportamientos desafiantes en el aula.
    • Concéntrese en crear un ambiente de sanación en su programa, que incluya rituales calmantes, una zona tranquila llena de herramientas para que los/as niños/as y adultos/as se tranquilicen a sí mismos, y use un enfoque informado sobre el trauma para preparar su ambiente. 
    • Practique auto afirmaciones diarias y/o envíe afirmaciones positivas a colegas, niños/as y familias. 
    • Participe en prácticas diarias de meditación guiada o de atención plena, como estas meditaciones y ejercicios de respiración ofrecidos por Headspace.
  • Proporcione espacio para que los maestros tomen un breve descanso durante situaciones particularmente estresantes para que puedan relajarse antes de regresar al salón de clases. 

Prácticas restaurativas

Hacer un cambio cultural y programático que se aleje de la disciplina tradicional basada en el castigo hacia las prácticas de justicia restaurativa brinda a nuestros programas de aprendizaje temprana la oportunidad de enfocarse en las relaciones y reparar el daño sobre las consecuencias y las reglas. Explore la implementación de prácticas de justicia restaurativa a través de prácticas como estas:

Cambiando el paradigma: alejándose de las vistas basadas en deficiencia y adoptando una perspectiva basada en fortalezas

“Es nuestra responsabilidad encontrar y buscar lo que es bueno, correcto y mejor en cada niño/a”. -Rosemarie Allen


"Charla Ted: Las suspensiones escolares son un comportamiento de adultos por Rosemarie Allen” (Subtítulos en español)

Como Rosemarie Allen comparte en el video anterior, crear un cambio positivo para nuestra perspectiva sobre el comportamiento de los/as niños/as comienza con cambiar nuestro pensamiento para ver el manejo del comportamiento de los/as adultos/as en lugar del manejo del comportamiento de los/as niños/as. En ese mismo pensamiento, considere esta cita de Howard 2014, “...las instituciones educativas, incluyendo los programas de aprendizaje temprana y su personal, deben considerar sus responsabilidades colectivas por las disparidades de resultados que experimentan los niños de color. No preguntamos cómo 'cambiar' a niños de color, sino cómo podemos arreglar las escuelas, los programas y las prácticas para servirles mejor.”

Culpar a los/as niños/as por los resultados educativos desiguales y los patrones de disciplina excluyente es muy dañino para los/as niños/as, las familias y las comunidades en general. En cambio, como educadoras/es de la primera infancia, podemos tener un enfoque basado en fortalezas y orientado a la equidad al trabajar con niños/as de color y sus familias. Considere este enfoque de honrar y reconocer el capital cultural de las familias en sus programas y cómo se ven esos diversos aspectos, como se describe en el gráfico a continuación.

Al ver las raíces de por qué el comportamiento de los/as niños/as de color es visto y tratado injustamente en comparación con el de los/as niños/as blancos: la falta de apoyo y recursos adecuados, el estrés de los/as maestros/as y una perspectiva basada en deficiencias de los/as niños/as de color y sus familias, recordamos una vez más que todo comportamiento es comunicación. Todos/as los/as niños/as se comportan lo mejor que pueden dadas las condiciones y relaciones que establecemos. Todas las familias se conectan con nuestros programas lo mejor que pueden dadas sus realidades y las relaciones que podemos extenderles. Todos/as los/as humanos/as se muestran lo mejor que pueden dado su condicionamiento social y su apertura hacia los/as demás. Mostrémonos y apoyemos nuestra humanidad colectiva a través de la educación contra prejuicios.  

“Mi humanidad está ligada a la tuya, pues solo podemos ser humanos juntos”. - Desmond Tutú

Si ha seguido esta serie, gracias por tomarse el tiempo para profundizar en el conocimiento y los cambios internos necesarios para este cambio a largo plazo. La esperanza es lo que impulsa la educación contra los prejuicios y el racismo y nuestra búsqueda de un mundo más equitativo. Esperamos que lleve consigo la mentalidad, las herramientas y las estrategias de esta serie con PEACH para inspirarlos a usted y a su programa de aprendizaje temprana a tener esperanza y crear un cambio.

Referencias

Boysen, G. A., y Vogel, D. L. (2009). Prejuicios en el aula: Tipos, Frecuencias y Respuestas. Enseñanza de la Psicología, 36(1), 12-17. https://doi.org/10.1080/00986280802529038

Departamento de Educación de California. (2022). Creando Ambientes Equitativos de Aprendizaje Temprano para Niños Pequeños de Color. MEJORES PRÁCTICAS PARA LA PLANIFICACIÓN DE PLANES DE ESTUDIO PARA NIÑOS PEQUEÑOS.

DeJohnette, Michelle. (2022). Black Preschool Minds Matter: Un examen crítico de las creencias de los maestros de preescolar acerca de la disciplina.. Tesis y disertaciones de la CGU, 416. https://scholarship.claremont.edu/cgu_etd/416.

Gilliam, W. S., y Shahar, G. (2006). Preschool and child care expulsion and suspension: Tasas y predictores en un estado. Infants & Young Children, 19(3), 228-245. https://doi.org/10.1097/00001163-200607000-00007

Gilliam, Walter S. PhD; Reyes, Chin R. PhD. Factores de decisión del maestro que conducen a la expulsión preescolar: Desarrollo de Escala y Validación Preliminar de la Medida de Riesgo de Expulsión Preescolar. Infants & Young Children 31(2):p 93-108, abril/junio de 2018. | DOI: 10.1097/IYC.0000000000000113

Henderson, A. T., Mapp, K. L., Johnson, V. R., & Davies, D. (2007). Beyond the Bake Sale The Essential Guide to Family-School Partnerships (Más allá de la venta de pasteles.. The New Press.

Enfoque punitivo frente a enfoque restaurativo de la disciplina escolar. (sin fecha). Recursos restaurativos. https://www.restorativeresources.org/uploads/5/6/1/4/56143033/punitive_vs_restorative_school_discipline.pdf

Silver, H. C., & Zinsser, K. M. (2020). La interacción entre el bienestar social y emocional de los maestros de la primera infancia, la consulta de salud mental, y la expulsión preescolar. Educación temprana y desarrollo, 31(7), 1133-1150. https://doi.org/10.1080/10409289.2020.1785267

Staff, I. (s.f.). Restorative Practices: Explained | Prácticas Restaurativas. https://www.iirp.edu/restorative-practices/what-is-restorative-practices

Zulauf, C. A., & Zinsser, K. M. (2019). Prevención de la expulsión preescolar: A Mixed-Method Exploration of the Potential Protective Role of Teachers' Perceptions of Parents. Revista americana de investigación educativa, 56(6), 2189-2220. https://doi.org/10.3102/0002831219838236

Nuestras autoras: Miembros de PEACH y QSLA

Toni Isaacs Cristina Espinoza La Tanga Hardy
Directora del Programa PEACH,
Profesora en Moorpark College, Departamento de Desarrollo Infantil y Educación.
Coordinadora de educación familiar, Quality Start Los Angeles Directora, Centro de Desarrollo Infantil, LA Trade Technical College